1
1
IX CONGRESO INTERNACIONAL y XIV 
NACIONAL de PSICOLOGÍA CLÍNICA

PALACIO DE LA MAGDALENA
SANTANDER (ESPAÑA), 17-20 de NOVIEMBRE, 2016
1


1
Amparo Belloch Fuster
Catedrática de Psicología Clínica
Presidenta de la AEPCP
ESPAÑA
1 Español
Amparo Belloch Fuster es Doctora en Psicología y Catedrática de Psicopatología desde 1987 en la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia, Especialista en Psicología Clínica (1999), y Presidenta de la Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología (AEPCP). Ha sido Presidenta de la Comisión Nacional de la Especialidad de Psicología Clínica desde 2006 hasta 2014. Sus investigaciones y publicaciones actuales se centran en el espectro obsesivo-compulsivo, y desarrolla actividad asistencial como psicólogo clínico en la Unidad de Investigación y Tratamiento de Obsesiones y Compulsiones (I’TOC; www.itoc.org.es) de la Facultad de Psicología de Valencia, Unidad de la que es directora.  Es miembro del grupo internacional de expertos Obsessive Compulsive Cognition Working Group y del Research Consortium on Intrusive Fears. Actualmente es IP de dos Proyectos de investigación sobre el espectro O-C,  financiados respectivamente por el MICINN y por la Generalitat Valenciana, dentro del Programa PROMETEO para grupos de investigación de excelencia. Es autora de más de 200 publicaciones científicas en medios nacionales e internacionales, ha dirigido más de 20 Tesis Doctorales, cinco de ellas sobre el espectro TOC que han merecido el Premio Extraordinario de Doctorado en Psicología de la Universidad de Valencia en sus diferentes convocatorias.  Es colaboradora docente en Universidades nacionales e internacionales y forma parte del Consejo Editorial de varias publicaciones científicas

RESUMEN CONFERENCIA
El espectro obsesivo-compulsivo: factores comunes y diferenciales
Durante las dos últimas décadas la revitalización de las propuestas psicodinámicas clásicas sobre un espectro de trastornos en torno a un eje central obsesivo-compulsivo, han culminado con su reconocimiento en la última edición del DSM, además de su más que probable inclusión en la futura CIE-11. Este reconocimiento es el resultado de los efectos combinados de diversos factores, como las elevadas tasas de comorbilidad entre el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y otros trastornos distintos a los de ansiedad, los avances en la comprensión de los factores psicológicos y biológicos que subyacen a los trastornos del espectro en los que la ansiedad no constituye el síntoma primario, o la eficacia y utilidad de tratamientos casi idénticos para trastornos diferentes. En suma, las razones que subyacen a la nueva categoría diagnóstica  van desde  las puramente fenomenológicas, hasta las relacionadas con la respuesta al tratamiento, pasando por la constatación de factores etiopatogénicos comunes. Cuestión diferente es si los trastornos que el DSM-5 y la futura CIE-11 incluyen en el espectro O-C son los adecuados o no. Investigaciones diferentes realizadas desde ópticas y metodologías distintas (i.e., neurobiológicas, genéticas, de comorbilidad, de historia familiar, curso clínico, metacognitivas, de comportamiento, o de respuesta a tratamientos), vienen proponiendo agrupaciones bastante distintas a las del DSM-5. Un elemento común a estas otras propuestas, muy diferentes metodológica y teóricamente entre sí como se acaba de decir, es el planteamiento de dos dimensiones, una relacionada con el estado de ánimo y la otra con el comportamiento. La primera fluctúa desde la disforia a la euforia, y la segunda lo hace desde la compulsividad y la evitación del daño hasta la impulsividad, las sensaciones de inacabado, y la necesidad de estimulación. Desde estas perspectivas se postula la inclusión en el espectro de trastornos tan diferentes como los relacionados con las preocupaciones sobre el propio  cuerpo (desde el trastorno dismórfico hasta la hipocondría, pasando por algunas variantes de los trastornos alimentarios), junto a otros más vinculados con el control de impulsos (por ej., juego patológico, parafilias, abuso de sustancias, otros trastornos alimentarios), y un tercer grupo de trastornos de base neurológica (por ej.,  autismo, síndrome de Tourette). El TOC se ubica, según estos planteamientos, en el punto central de todos estos trastornos, teniendo en cuenta además, que no se plantea como un trastorno unitario.  En esta conferencia se presentan y discuten las evidencias a favor de un espectro O-C, tomando como punto de referencia los avances en el conocimiento de la psicopatología de los trastornos del espectro y los datos disponibles sobre su respuesta a los tratamientos